Buscando la salida

A alguna hora de la mañana desperté, el sol aun no aparecía, o sea eran menos de las 9 de la mañana. Feliz por el reencuentro de la noche anterior. Con muchas ideas locas en la cabeza. Pero tranquilo al fin. Me levanta, mire por la ventana, y ya algo de luz anunciaba el sol que venia caminando entre las nubes. Seria uno de esos días, que me encantaban y hasta hoy recordaba. Fríos, con grandes nubes blancas, como algodón, algunas negras, que dejaban ver a ratos, el azul profundo del cielo.
Después del desayuno, salí rápidamente a Place St Pierre, a arreglar asuntos bancarios. El dia antes había tomado precaución de hacer Rendez vous, con Mme Guist’hau, mi actual ejecutiva. Hace 10 años que no pisaba el banco por acá. Después de las presentaciones de rigor, y los formalismos, vimos el tema del cuanta, estaba casi sin dinero, pero como acá no cobran comisiones, y esas cosas que enriquecen los Bancos en Chile, la podía dejar abierta, ante la posibilidad de que la necesitara algún día. Llene un formulario, para cambiar mi dirección, para que la información me llegara a mi casa en Chile. Me despedí y salí.
Aproveche de entrar a la Catedral de St Pierre. Blanca, imponente, con contrafuertes y arbotantes, que me encantaban. Las gárgolas allá arriba vigilaban mi paso por la calle. Entre y sentí el recogimiento, el silencio. Camine por la nave lateral hasta el sarcófago de la Duquesa Anne de Bretagne. Me senté un rato a observarla con calma. Todo de mármol blanco, una figura de ella esculpida en la superficie. Los detalles de su vida en las paredes laterales. Me acorde que el relicario de oro que guarda su corazón, estaba en el Museo de Nantes.
Camine hacia el altar para mirar desde ese lugar la perspectiva que me daba. Me senté otro rato, y aproveche de dar gracias, a la divinidad, cielo, creador, arquitecto del universo, como lo quieran llamar. Por estar acá, por reencontrar amigos, y por estar saliendo adelante. Por ser capaz de mirar dentro de mí y saber que había fallado, cuales eran mis errores y enfrentarlos. Ser capaza desde 12000 kilómetros de distancia, de mirar mi vida, mi existencia, y poder evaluarla, como un observador externo. Como dice Gurdieff, ser un observador de mi propia existencia. Gracias a la meditación Zen que estaba practicando hace unas semanas, podía además mirar todo lo sucedido, los tres últimos años, y en especial los últimos 4 meses, sin juzgar, sin carga valorica. Lo vivido no era “muy doloroso”, solo era doloroso. En esto estaba cuando siento que el órgano de la Catedral comienza a sonar, se me puso la piel de gallina, entre el sonido, la acústica. Era realmente algo espectacular. Mire la hora, las 11 de la mañana, estaban preparando la misa de 12, esa es la costumbre aun, pensé. El maestro organista de la catedral tocaba y ensayaba lo que ejecutaría en la misa del medio día. Pero recordé también que Pascal pasaría por mí a las 12 del día, para llevarme al departamento. Rápidamente salí de la catedral, y me dirigí al hotel.. Arregle mis cosas, y pague. A las 12,05 estaba Pascal en la puerta. Nos fuimos a Rezé.
Instale mis cosas, el me pidió que me sintiera como en casa, y me paso las llaves del auto, por si quería salir. Me dijo que comían a las 19.30, y me esperaban para conversar más.
Y ahí quede, abrí la maleta, ordene algo las cosas para el baño. Y me senté a tomar un te, mientras me acordaba de que estaría pasando el Chile. No aguante la tentación, fui y saque mi mazo de naipes del Tarot, siempre viajaban conmigo. Hacia casi dos meses, que nos los usaba. Baraje y pregunte por El. La verdad, que nada cambiaba, no lograba comprender, como tampoco lo hago ahora, que hay gente que siente y que piensa de una manera, pero actúa de manera diametralmente opuesta. Una actitud disociada, por no decir esquizofrenica? Pero bueno, eso era lo que pasaba cuando no terminamos un proceso, no cerramos el circulo. En algún momento del futuro nos estalla en la cara.
Me abrigue tome el auto, y parti rumbo a St Philibert de Grand Lieu.
Este es un pequeño pueblo (6300 habitantes), muy cerca de Nantes, donde esta la Iglesia Abacial mas antigua de la región, es del periodo carolingio. Y en ese lugar fue donde conocí a Jean Michel, trabajando ambos en una obra de teatro. Quien pensaría que en casi un mes mas estaría de vuelta en Chile, y nuevamente arriba del escenario, pero con 2000 personas mirándome.
Después de 40 minutos de viaje, llegue: Camine un rato por el Lago, por el pequeño centro de la ciudad, y partí a la Iglesia. En su interior silencio, en día semana y después de almuerzo, eran raros los visitantes. La mujer que me cobro la entrada, me pregunto de donde era, y que me traía hasta ese lugar. Le conté, que había vivido en Nantes, y trabajado en Les Recontres Inmaginaires, 10 años antes. Me sonrió, y me dejo pasar sin cobrarme la entrada. Me dijo con una sonrisa: les figurants, ne pais pas, ( los actores n pagan). Me senté en el interior en una de las bancas, mientras recordaba algo del texto que mi memoria retenía. La obra cuenta la historia, de los monjes de la isla de Noirmoutier, que cargan con los restos de St Philibert, escapando de algunas de las invasiones vikingas de la época (siglo VII), y que llegan a este lugar y construyen la iglesia. En la obra trabaja solo una mujer (miembro de la comedia francesa) que interpela a los monjes, como la memoria del tiempo. Hace el contrapunto. Cuando me acuerdo de algunos de los pasajes, me emociono aun. En un momento llega un peregrino, que es ciego ( es según recuerdo el único actor de la comedia francesa que es ciego) pidiendo refugio. Y aquí estaba sentado, en el lugar donde 10 años antes conocería una de las personas que sin saberlo cambio el rumbo de mi vida. Salí un rato al jardín de plantas medicinales, que tiene la abadía. Ya tenia hambre, hace rato. Me encamine al centro para comer algo, y después volver a Nantes a comer con mis amigos.
La cena fue agradable, seguir contándonos las historias de nuestras vidas, de estos largos 10 años. Me acosté temprano, estaba cansado, tanta emoción juntas en tan pocos días. Además que al día siguiente tenia pensado ir a un lugar mas lejos, que no quería perder de visitar nuevamente.

1 Comments:
Que bien escribes....o mejor dicho que buen narrador.... para mi es como vivir lo que cuentas...al leerte, pienso en algunas vivencias mias y no creo ser capas de narrarlas con esta gracia, por ejemplo una vez estaba en las capillas subterraneas de una antigua iglesia, recorriendo y admirando cada recoveco...y de pronto como entrando lentamente en el silencio... escuche un coro femenino...era una misa cantada...esa sensacion de piel de gallina.... a medida que me acercaba... el sonido se hacia mas potente... eran unas monjas de claustro que estaban en misa y toda la misa era cantada o recitada... mmmm...que buen recuerdo...gracias por traerlo a mi memoria...esop, que estes muy bien. Saludos
Jorge
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