La entrada al laberinto

Después de un largo viaje, me encontraba en las puertas de dos laberintos, uno externo, y el que cargaba en mi interior. Muchos cambios en Charles de Gaulle, entre ellos que no pasaría por París para tomar el TGV hacia mi destino. Ahora podía tomarlo en la estación construida dentro del mismo aeropuerto. Esta vez., pese a que ganas no me faltaron, no haría turismo.
Al llegar muchos recuerdos volvieron a mí, y mas de una vez, muchas veces me erizaron los pelos, y hasta alguna lágrima rodó discretamente. Después de dos horas de espera, tome mi tren, que en dos horas exactas, so pena, de que la SNCF me devolvía el dinero del pasaje, llegaría a mi destino. Y no hice mas que sentarme en mi asiento, para que el tren partiera por el túnel suavemente, para que empezara el laberinto. Los recuerdos de dos años comenzaron a fluir, los olores, los sabores, los colores, los sonidos, ya vividos volvían, con muchas emociones, con muchas alegrías y tristezas. Y lentamente, como piezas de un puzzle que se arma iban encajados, muchas cosas.
Siempre he tenido la intuición muy desarrollada, pero no comprendo por que en épocas de crisis, dificultades, es cuando mas la siento presente en mi. Y seria ella quien me sacaría del laberinto, como el hilo invisible que Ariadna entrego a Teseo para que pudiera escapar fuera nuevamente.
A medida que pasaba el tiempo, los recuerdos daban paso a situaciones vividas los últimos meses, y alguna piezas iban encajado lentamente, las emociones cada vez más fuertes, hasta que escucho por el alto parlante:
- « Le Mans cincq minuts de arret….. »,
y no se por que sentí toda la piel de gallina, y las lagrimas brotaron de mis ojos, partí al baño a lavarme, la verdad es que mi vecino de asiento, solo miro , y continuo leyendo su diario.
Tal vez intuía, que en poco menos de una hora, estaría en el laberinto. O era el déjà vu, de lo vivido, de haber soñado algún día, con los ojos abiertos, de este regreso pero acompañado. Ya comenzaba a oscurecer, el clima estaba frió, el tren suavemente se deslizaba, hasta detenerse en Le Mans. Ya no había vuelta atrás, había rechazado la oferta de Vincent, un amigo de Paris, a quedarme en su departamento. De entre todas las piezas que caían en mi mente comencé a comprender, lo inevitable de ciertas situaciones, a tener respuestas , a preguntas hechas meses atrás, pero jamás contestadas, muchas de las cuales fueron la causa de la crisis, que me tenia acá.
-“Nantes, Terminus, se escucha por los altoparlantes”
Pese a ser las seis de la tarde ya estaba muy oscuro, y llovía suavemente, por lo menos eso me indicaba que haría menos frió que en Paris. Como de costumbre todos se habían levantado a tomar sus pertenencias, yo decidí quedarme en mi lugar, para ser el ultimo en descender, quería saborear este regreso, sentir cada paso que daba. el tren ya entraba al túnel que nos llevaba por debajo de la ciudad, para dejarnos en el centro.
Esta vez no me esperaría nadie, pero así lo había decidido yo

5 Comments:
Gracias, edu por tus comentarios,
Legolas... concuerdo con EDU en el sentido que las cosas malas tambien dejan una enseñanza, a veces no las vemos a primera vista pero el tiempo, nos permite ver la cosas buenas...siempre los laberintos tienen una salida...y a veces esa salida es la misma entrada... todos los sueños y espectativas de compartir este viaje con el "actor" tambien duelen.. mmmm...espero estes bien. esop, saludos.
jorge
gracias Jorge por tus comentarios, me parecen conocidas tus palbras, quien eres?
como dice Khalil GIBRAN, el poeta, lo que ayer te causo dolor, hoy es motivo de felicidad
Y como dice "El Loco", al sacar mis mascaras, que me protejian, he podido ver el sol... esop, saludos.
Jorge
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